La metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios (ABPC) tiene antecedentes que se remontan más de un siglo atrás, aunque su forma actual nace de la necesidad contemporánea de vincular a la escuela con la comunidad y promover aprendizajes situados, pertinentes y socialmente significativos.
Inicios del siglo XX
La pedagogía activa y el “aprender haciendo”
(1900–1930)
El origen del aprendizaje por proyectos está en la escuela progresista de principios del siglo XX.
Los dos principales referentes son:
John Dewey (1900–1938)
Propuso que la escuela debía acercarse a la vida y a la comunidad.
Defendió que los estudiantes aprenden mejor haciendo, investigando, construyendo.
Consideró el aula como una comunidad democrática donde se dialoga y se resuelven problemas reales.
William H. Kilpatrick (1918)
Discípulo de Dewey.
Publicó “The Project Method”, donde plantea que el aprendizaje debe organizarse a través de proyectos con propósito social, realizados de forma colaborativa.
Introduce la idea de que el estudiante debe planear, ejecutar y evaluar su trabajo.
Aporte clave:
El aprendizaje por proyectos inicia como una reacción contra la educación memorística y repetitiva, y se convierte en una propuesta progresista, activa y democrática.
Segunda mitad del siglo XX
Pedagogía crítica y educación comunitaria
(1950–1980)
El ABPC no solo viene del constructivismo, sino de corrientes sociales y comunitarias, especialmente en América Latina.
Paulo Freire (1960–1970)
Su pedagogía liberadora pone a la comunidad en el centro.
Fomenta el diálogo, la reflexión crítica y la acción transformadora.
Plantea la educación como un proceso para “leer el mundo” y transformarlo.
Educación Popular e Interculturalidad en México
Programas como CONAFE y movimientos rurales promovieron:
trabajo comunitario,
alfabetización contextualizada,
participación social,
reconocimiento de saberes comunitarios.
Aporte clave:
El proyecto deja de ser solo académico y se convierte en una estrategia de transformación social, donde el aprendizaje ocurre con, desde y para la comunidad.
Finales del siglo XX y principios del XXI:
Consolidación del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)
(1980–2015)
El “Aprendizaje Basado en Proyectos” (ABP) se populariza en Estados Unidos, Europa y América Latina como una metodología activa centrada en:
investigación,
colaboración,
integración curricular,
resolución de problemas auténticos.
Sin embargo, este ABP tradicional no incluía la perspectiva comunitaria, sino principalmente proyectos escolares internos.
Aporte clave:
Se perfeccionan las técnicas del proyecto, pero todavía falta el vínculo profundo con la comunidad y la cultura local.
Siglo XXI en México
Nace el Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios (ABPC)
(2016–actualidad)
Con la publicación del Marco Curricular de la Nueva Escuela Mexicana (2022), surge formalmente el ABPC, que combina:
la tradición del ABP,
la educación popular latinoamericana,
la interculturalidad crítica,
la pedagogía comunitaria,
y la justicia social.
La NEM lo integra como una metodología que:
Recupera los saberes comunitarios.
Atiende problemáticas reales del territorio.
Fortalece la identidad cultural y lingüística.
Promueve la participación democrática.
Rompe con modelos eurocéntricos y coloniales de enseñanza.
Favorece aprendizajes situados y humanistas.
Aporte clave:
El ABPC es el resultado de un proceso histórico que une pedagogía activa, educación comunitaria y enfoque crítico, logrando una metodología profundamente mexicana, humanista y transformadora.
BIBLIOGRAFÍA
Dewey, J. (2004). Democracia y educación. Ediciones Morata.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
Kilpatrick, W. H. (1918). The project method. Teachers College Record, 19(4), 319–335.
Secretaría de Educación Pública. (2022). Plan de Estudios 2022. Educación Básica. SEP.
Torres, R. M. (2011). Educación popular: Retos y perspectivas. CLACSO.

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